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SIDA AL DIA

Los médicos y la iniciativa gubernamental

 

Ramón Ravelo*, MD

Uno de los pilares en la lucha contra la infección por VIH han sido los médicos de los hospitales, sin los cuales hubiera sido imposible alcanzar los niveles de atención a pacientes con SIDA en todo el país y, principalmente, en grandes ciudades, donde se ha llegado en un período de tiempo relativamente corto a altos grados de especialización en el tratamiento de los pacientes infectados con el virus del VIH.
Mucho se ha dicho en estos días de la iniciativa gubernamental de proveer recursos destinados a la investigación para buscar, si no una cura definitiva para la enfermedad, desarrollando nuevos fármacos, al menos un modo de prevención primario por medio de una vacuna. Es muy loable la iniciativa que impulsa el presidente desde la Casa Blanca, pero hay algunos aspecos que desde nuestro punto de vista son prioritarios a la hora de destinar recursos para luchar en contra de esta pandemia.
Habría que analizar la responsabilidad de los médicos, no desde altos puestos investigativos en sofisticados laboratorios, sino en los barrios populares y de minorias de las ciudades y las poblaciones rurales.
En la actualidad se observan niveles alarmantes de personas infectadas en poblaciones afroamericanas e hispanas diseminadas en los barrios pobres de los Estados Unidos. Los datos son una muestra palpable de la falta de recursos destinados a la prevención, o simplemente del fracaso de los sistemas establecidos para la prevención primaria de la infección en romper las barreras culturales. Nuestra población no ha sido beneficiada de iniciativas educativas. En el pasado, porque no se ha tomado en cuenta factores culturales y educativos apropiados, como la sensibilización del personal médico y paramédico que, de acuerdo a estadísticas del Departamento de Salud, presta sus servicios a más del 70% de nuestra población en oficinas médicas privadas.
Los proveedores de salud a nivel primario están en una posición privilegiada para desarrollar una intervención que impacte de forma positiva en la reducción de la transmisión del virus del VIH. En un estudio reciente se informa que de un 94% de los adultos entrevistados que habían visto a un médico en los últimos cinco años sólo un 15% había discutido los riesgos de contraer la infección
Este dato muestra una realidad que debe ser enfrentada de un modo responsable por las autoridades, y que en ciertos casos tendría más impacto que una política paliativa en pacientes que llegan al hospital por primera vez con una infección definidora de SIDA.
Lo aconsejable sería establecer un sistema que ayude al médico primario --mediante la sensibilización y/o entrenamiento-- a desarrollar la responsabilidad de buscar factores de riesgo en todos sus pacientes. Esto daría la oportunidad al médico de educar al paciente y proveer asesoría sobre reducción de riesgo a sus pacientes. Es prioritario establecer una metodología sobre el entrenamiento de los proveedores de salud de atención primaria. Para eso debe destinarse recursos , así como también, entrenar personal calificado para capacitar a aquellos que se sientan poco preparados para evaluar, tratar y dar seguimiento en sus prácticas privadas a pacientes infectados.
Actualmente hay grupos que están trabajando en proyectos pilotos a diferentes niveles de entrenamiento con proveedores de salud. Los resultados preliminares muestran cambios sustanciales en actitudes y prácticas relacionadas con la búsqueda de riesgo, la asesoría y el tratamiento de pacientes infectados. Esto debe servir para reflexionar sobre lo importante que sería este tipo de programa en la población médica hispana a nivel nacional, considerando que culturalmente el médico ha representado una figura de autoridad en la población de todos los países latinoamericanos y habiéndose comprobado que nuestros pacientes prestan mucha más atención a un consejo de su médico que a uno dado en la televisión por un deportista famoso o un artista de cine.
Durante este mandato, el gobierno debe asegurarse un lugar importante en la educación de los proveedores de la salud con modelos que llenen las expectativas educativas y culturales, principalmente de aquellos con prácticas en zonas densamente pobladas por hispanos y afroamericanos.

El doctor Ravelo es co-coordinador del programa del ICPS sobre intervención temprana en pacientes infectados con VIH.

El Dr. Ho retrasa la posibilidad de una cura para el SIDA

El doctor David Ho, autor de los estudios con inhibidores de proteasas, manifestó en la IV Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, que ha decidido aplazar un año las pruebas finales para determinar si es posible curar la infección del virus del SIDA. Los científicos que participaron en esta conferencia se mostraron optimistas pero cautelosos. Ho, director del Centro de Investigación del SIDA, Aaron Diamond de Nueva York, había sugerido en la conferencia internacional sobre el SIDA de Vancouver la posibilidad que una terapia combinada con inhibidores de la proteasa pudiera eliminar el virus del organismo. Ho manifestó que no se sabe si la terapia combinada elimina completamente el virus. "Qué sea indetectable no quiere decir que esté ausente", dijo Ho, razón por la cual su equipo no ha suspendido la medicación a sus 20 pacientes después de un año de terapia combinada. La combinación de análisis de sangre, semen y tejidos linfáticos con los modelos matemáticos usados en el Centro de Investigación Aaron Diamond indica que hace falta de 24 a 30 meses para comprobar que el virus ha desaparecido por completo de las células infectadas. Pero Ho dijo que podría haber «compartimentos» del organismo en los que se refugiara el virus. El científico dijo que el virus no se ha erradicado en los enfermos sometidos a las pruebas: «Ninguno, que sepamos, se ha curado» y, si bien hay cierto optimismo, queda mucho camino por recorrer. La buena noticia es que existen indicios de que las terapias combinadas logran eliminar el virus no sólo de la sangre, sino también de los ganglios linfáticos y del semen.
Por otra parte, las personas infectadas por el virus del VIH diseminan grandes cantidades del virus por las pústulas del herpes genial, lo cual podría explicar por qué esta infección es un importante factor de trasmisión del SIDA. Dos tercios de las personas seropositivas a VIH tienen también el virus del herpes simplex tipo 2. El Dr. Timothy Schaker, de la Universidad de Minnesota, manifestó en la conferencia que se cree que controlar el herpes puede ser una forma de reducir la trasmisión de VIH.